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Marzo 23, 2007
UNITED STATES OF ALBANIA
Con satisfacción por sus hermanos los albaneses de Kosovo, pero desde una cierta distancia, así parece haber recibido Tirana la (casi) confirmación de lo que era un secreto a voces: la futura independencia de la provincia serbia de Kosovo. Más precavidos se muestran respecto a una hipotética unión de Kosovo con Albania.
“Los kosovares son los que más lo desean. Desde Albania las cosas se ven con menos prisa. Que primero establezcan su estado y luego ya se verá”, reflexiona Migena Ailai, periodista. Según ella, los kosovares deserían esta unión más que los propios albaneses. También son los kosovares quienes con más fervor creen en la consecución de la Gran Albania. Lo cual no quiere decir que no haya albaneses que no sueñen con este proyecto nacionalista, ni mucho menos.
Granit, de 17 años, me explica en el café que regenta su familia en qué consistiría la Gran Albania (o los “United States of Albania”, expresión acuñada por el rapero kosovar Etno Angel): en la adhesión a Albania de los territorios de mayoría albanesa de los países limítrofes, esto es, Kosovo, el oeste de Macedonia, Çamiria (norte de Grecia) y el sur de Montenegro.
“¡Pero estos países jamás aceptarán perder estos territorios!”. Granit asiente con la cabeza, dice que es difícil, pero recuerda el ejemplo del “Ejército Nacional Albanés de Macedonia” (en realidad, eran veteranos del Ejército de Liberación de Kosovo o UÇK, o, según la versión del gobierno macedonio, simples bandas mafiosas). Esta guerrilla hizo su aparición en 2001 en Macedonia y acabó por conseguir significativos cambios en la constitución de la joven república macedonia, y el reconocimiento de derechos en materia lingüística y educativa para la minoría albanesa que representa alrededor de un 30% de la población total.

Monumento al he'roe nacional albane's Skanderbeg y vieja mezquita en el centro de Tirana
Bastante más realista se presenta Marc, estudiante de ingeniería, quien asegura que aunque todo albanés dentro de su corazón desearía la Gran Albania, resulta un proyecto imposible, pues Europa no desea que haya un estado musulmán tan grande y tan cerca de sus fronteras. De todas formas, Albania es un país bastante poco religioso en general, y en él conviven sin mayores problemas musulmanes (70% de la población), cristianos ortodoxos (20%) y católicos (10%). Los más agresivos son los protestantes pentescostales, a tenor del intento de secuestro por parte de un joven matrimonio fanático que quería llevarme sí o sí a la iglesia. Pero por encima de religiones, de ideologías, de clanes o de tribus, y del país donde se encuentren, los albaneses anteponen la unidad de todos albaneses. Son, antes que nada, nacionalistas.
Nacionalistas como Bashkimi, dueño de una tienda de ultramarinos, que alquila dos habitaciones de su casa a viajeros de paso. En la pared, justo detrás del mostrador donde despacha, hay pintada una enorme águila bicéfala de Skanderbeg (la misma de la bandera albanesa y que también se haría suya el UÇK en su momento). Al lado, una foto del barbudo y célebre comandante del UÇK Adem Jashari. Y bajo el mostrador, un libro-homenaje a todos los héroes caídos del UÇK. Que conste que él es de Tirana, no de Kosovo. Sirva esto para señalar que el concepto de nación del albanés (y del balcánico en general, me atrevería a decir) poco o nada tiene que ver con el estado, sino que hunde en cambio sus raíces en lo étnico, en la sangre.
Pero las sorpresas no acaban aquí, ya que Bashkimi me muestra una cinta de cassette con discursos del mismísimo Enver Hoxha, el férreo dictador comunista que gobernó autárquicamente Albania durante 40 años y al que hoy casi todos culpan del atraso y la pobreza del país. También me enseña orgulloso una foto en la que aparece junto una venerable anciana bajo un enorme cuadro del bueno de Enver sentado en un jardín con su bastón, su americana y su corbata, y me asegura que es amigo y asiduo visitante de la familia Hoxha (el camarero del cafe' de al lado, Stivens, de ascendencia bosnio-musulmana, acaba de contarme que Bushkimi lo oculta por miedo, pero que estuvo en la guerra de Kosovo luchando contra los serbios, y que, anteriormente, en tiempos de Hoxha, trabajo' para el re'gimen, lo cual explicari'a sus brotes proselitistas). En Albania, nacionalismo y comunismo fueron siempre a la par.
De hecho, como me comenta Benet Koleka, periodista albanés corresponsal de Reuters, en Kosovo tienen en muy alta estima a Hoxha. Eso sí que no me lo esperaba. Por lo visto, los kosovares pasan por alto las penurias a las que condenó a los albaneses –que ellos no padecieron, claro- porque a fin de cuentas cimentó y apuntaló la patria albanesa sin permitir, al contrario que sus antecesores, apenas ingerencias extranjeras.

Antigua residencia de Enver Hoxha en el hoy exclusivo barrio de "Block".
Acerca del recientemente filtrado borrador sobre el estatus definitivo de Kosovo redactado por Mathi Athisaari (representante de la ONU en Kosovo), Koleka asegura que aunque apunte a la independencia como única opción viable, el documento no es todo lo satisfactorio que cabría pensar para los kosovares. El motivo: que hay en él demasiadas concesiones y atribuciones a la minoría serbia, que creen podrían llegar a condicionar el desarrollo y funcionamiento del nuevo estado.
Preguntado sobre una eventual futura unión de Kosovo con Albania, la respuesta de Koleka es que es probable que suceda algun dia. Acerca de la conflictiva cuestión de los albaneses de Macedonia y de la creación de la Gran Albania, la respuesta que me da me parece muy sugestiva: afirma que los albaneses se han vuelto más listos y más conscientes de lo importante que es mantener buenas relaciones con los aliados y una buena imagen ante la opinión internacional, lo cual conlleva, en pleno siglo XXI, que la hora de las armas ha acabado y empieza una nueva época. Una época que algunos resumen cruzando los dedos como “La Gran Albania, unida dentro de la Gran Europa”, pero que él, de forma más realista e inmediata ilustra con un ejemplo: con la construcción de nuevas infraestructuras y carreteras (como la que se esta' construyendo entre Tirana y Kosovo), estos territorios hoy lejanos estarán más cerca que nunca. Lo mismo vale con Macedonia occidental y otros territorios de mayoria albanesa. Y para acabar, una curiosidad que va en esta misma línea: Benet me hace saber que agricultores de la meseta kosovar por un lado, y del norte de Albania por el otro, han modificado sus cultivos en vista a complementarse con la producción y épocas de cosecha de sus vecinos del otro lado de la frontera. Por lo pronto, y como en la Unión Europea, vaya por delante, el mercado común.
Publicado por Pere a las Marzo 23, 2007 11:01 PM